Yo soy de letras

El blog va de literatura, cine, teatro… estirando un poco música… pero no matemáticas. En teoría. Y digo en teoría porque todo el blog es de un modo u otro cultural (entiéndase por cultura, conjunto de hechos o conocimiento con que cultivamos o damos forma a nuestra persona, lo que influye en nuestra percepción del mundo que nos rodea, del mismo modo que este influye en nosotros…), o al menos esa es mi intención la mayor parte del tiempo.

Suelto todo este rollo porque yo soy muy propensa a los rollos y porque ayer leí un artículo que me encantó en el que se ponía énfasis en los números, matemáticas (y matemáticas básicas, sobre todo) porque son algo importantísimo e indispensable para el día a día… pero nos da igual.

Cuando éramos pequeños y nos daba por saco hacer los deberes de matemáticas (y de muchas otras materias) siempre refunfuñábamos diciendo: “pero esto ¿para qué me va a servir luego? ¡Para nada!”; y con esas nos quedábamos, aunque teniendo que hacer igualmente los deberes si éramos buenos – yo siempre lo he sido. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte – y a mí me pilló en la etapa en que esto se extendía exponencialmente – la máquina ha pasado a hacer inútil al niño y, por extensión lógica, al hombre. Los niños de mi clase usaban la calculadora para todo, incluyendo las más tristes sumas o multiplicaciones. ¿Alguien se acuerda de hacer una raíz cuadrada manualmente? Mas tener súper calculadoras que lo hacen todo más rápido y fácil no nos hace mejores, sino más tontos.

El artículo que leí ayer empezaba del siguiente modo:

El ‘anumerismo’ también es incultura
Saber pocas matemáticas nos convierte en ciudadanos más manipulables – El desconocimiento de los números carece del reproche social que provocan otras ignorancias

Y conforme leía no podía estar más de acuerdo… Todo esto me hizo estar orgullosa de haber hecho el bachiller de ciencias y no el de letras, lo cual habría limitado considerablemente mi base. No obstante, luego caí en la cuenta de que daba igual porque he olvidado casi todo lo que aprendí referente a las ciencias y ya no recuerdo cómo se deriva o se integra, y cuando hablan de estadísticas o porcentajes en las noticias me entra dolor de cabeza y cambio de canal, de manera que soy tan manipulable como el resto de la masa.

Diréis: “Ana, no te rayes, que nadie se acuerda de esas cosas… no puedes recordarlo todo”. Cierto, pero no se trata de eso, sino de que no le damos importancia y eso puede jugar en nuestra contra.

Este fragmento, entre otros, me tocó la fibra, porque es harto común escuchar esa excusa de “es que yo soy de letras”, incluso en gente de alto nivel cultural, profesores universitarios y demás. Y es triste esa cerrazón obstinada, como si los de letras tuvieran que sentir por los números ese desprecio que durante años las letras han sufrido por el público general sin motivo aparente:

¿Por qué se acepta con tanta indulgencia la frase “soy de letras” para excusar la falta de nociones muy básicas? “Nadie debería enorgullecerse”, opina el filósofo Fernando Savater, “quizá es así porque es más fácil que en una tertulia salga un tema de cualquier otra materia”. Savater reconoce que las matemáticas no son lo suyo pero admite que “mal se pueden entender determinados campos del conocimiento sin saber nada de números”.

Debo admitir con gran pesar, sin embargo que soy tan anumérica como cualquier hija de vecina… Espero dejar de serlo.

Para el que quiera disfrutar del artículo completo, aquí dejo el link:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/anumerismo/incultura/elpepisoc/20110406elpepisoc_1/Tes

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