La canción del pirata

NO es a propósito del relatillo-análisis que subí el otro día de Piratas del Caribe. Simplemente que estaba tirada en un parque que hay no lejos de mi casa, un parque enorme, súper verde, con flores silvestres – o pretendidamente lo parecen – y hasta un laguito (¡y patos! amo los patos), y en tal situación hay dos opciones: se duerme o se piensa. Yo he hecho ambos que había tiempo de sobra.

En el tiempo que he pensado, lo he hecho en las pelis que vi ayer, por intentar sacar algo productivo de ellas o simplemente por reírme un poco en mi interior, cuando me he acordado de este poema que recitaban en una de ellas. Ya hablaré de le peli en cuestión en otro momento.

Lo importante ahora es que me he acordado de esta Canción del pirata , poema que me ha acompañado a lo largo de los años desde que lo descubriera en primero de bachillerato.

He repetido hasta la saciedad que mi memoria es mala, por eso nunca he conseguido aprenderme ningún poema entero, aunque me habría hecho una ilusión enorme de infante… Hasta que un día un amigo me pasó al móvil la versión rockera del poema de Tierra Santa y a partir de ahí pude escucharla una y otra vez… ¡y la aprendí!

Preciosa.

**********

Canción del pirata
José de Espronceda

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

********

Para el que sea más vaguillo, aquí dejo la canción que tanto me ayudó en mi tarea mnemotécnica.

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