Escribir un cuento I

Raymond Carver (1938-1988) es uno de los grandes del relato corto, de cuentos, de como queráis llamarlo. Tambien escribió poesía. He leído varios de sus cuentos y me encantan, pero tengo muuucho que leer todavía de él y aún más: tengo ganas de hacerlo. Por cierto que hay una compilación de cuentos que me recomendaron y que tengo unas ganas locas de encontrar que se llama De qué hablamos cuando hablamos de amor. Llama la atención ¿eh?

Ayer estuve leyendo un escrito suyo que se llama Escribir un cuento y me gustaron bastante algunas de las ideas que allí dejaba. Empezaba el escrito así:

“Allá por la mitad de los sesenta empecé a notar los muchos problemas de concentración que me asaltaban ante las obras narrativas voluminosas. Durante un tiempo experimenté idéntica dificultad para leer tales obras como para escribirlas. Mi atención se despistaba; y decidí que no me hallaba en disposición de acometer la redacción de una novela”

Estoy segura de que a más de uno le pasa. De hecho muchas veces yo me hallo en esa situación: quieres leer un libro, la trama te gusta, pero es tan enrevesado o tan largo que las ganas se van minando por el cansancio o por el embotamiento de una mente que se revela ante tal desafío. Porque hoy en día poca gente tiene el tiempo y la tranquilidad para sentarse y gastar horas y horas en cientos de páginas cuya historia se podía haber contado en la mitad. Está claro que el estilo es muy importante, que la literatura es en parte el cómo y no el qué se dice, pero yo siempre me he decantado por los relatos cortos y por estilos sencillos porque la historia se cuenta igual y hay más posibilidades de que el lector pueda acabarla.

Carver seguía con el razonamiento en esta línea:

“Verlo y soltarlo, sin pena alguna. Avanzar. Por ello perdí toda ambición, toda gran ambición, cuando andaba por los veintitantos años. Y creo que fue buena cosa que así me ocurriera. La ambición y la buena suerte son algo magnífico para un escritor que desea hacerse como tal. Porque una ambición desmedida, acompañada del infortunio, puede matarlo. Hay que tener talento.”

Me gusta eso que dice de avanzar. Supongo que yo he sido muy influenciada por el teatro o por el cine a la hora de escribir y contar historias, porque para mí es infinitamente más importante que la historia avance a detenerme en descripciones o digresiones de cualquier tipo (aunque sean necesarias y yo misma a veces las incluya).

También me gusta eso de ser realistas en cuanto a la capacidad del escritor y sus ambiciones. Los cuentos son un magnífico aliciente para quien, como yo, no podría escribir más de cierto número de páginas. Pero si eres consciente de tus capacidades y de que hay más formatos de escritura que el archifamoso y dominante libro, las posibilidades son infinitas.

En fin, esto es solo el principio del escrito de Carver de Escribir un cuento donde hay muchas ideas destacables. Seguiremos otro día, que las cosas se asimilan mejor poco a poco.

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