Escribir un cuento II

Tengo clavada en mi pared una ficha de tres por cinco, en la que escribí un lema tomado de un relato de Chejov:… Y súbitamente todo empezó a aclarársele. Sentí que esas palabras contenían la maravilla de lo posible. Amo su claridad, su sencillez; amo la muy alta revelación que hay en ellas. Palabras que también tienen su misterio. Porque, ¿qué era lo que antes permanecía en la oscuridad? ¿Qué es lo que comienza a aclararse? ¿Qué está pasando? Bien podría ser la consecuencia de un súbito despertar. Siento una gran sensación de alivio por haberme anticipado a ello.
Una vez escuché al escritor Geoffrey Wolff decir a un grupo de estudiantes: No a los juegos triviales. También eso pasó a una ficha de tres por cinco. Sólo que con una leve corrección: No jugar. Odio los juegos. Al primer signo de juego o de truco en una narración, sea trivial o elaborado, cierro el libro. Los juegos literarios se han convertido últimamente en una pesada carga, que yo, sin embargo, puedo estibar fácilmente sólo con no prestarles la atención que reclaman. Pero también una escritura minuciosa, puntillosa, o plúmbea, pueden echarme a dormir. El escritor no necesita de juegos ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores. Aún a riesgo de parecer trivial, el escritor debe evitar el bostezo, el espanto de sus lectores.

He aquí otro fragmento del escrito de Raymond Carver sobre cómo escribía él cuentos. Me gusta eso de que tenía un folio en la pared con las sentencias que le llamaban la atención… lo hace una persona normal, con influencias de otras personas que fueron grandes antes que él.

Por otra parte, lo que está en negrita me llamó especialmente la atención. A mí no me desagradan del todo eso que él llama “juegos” que son las filigranas y múltiples sentidos que puede haber en una narración. No obstante, coincido en que pueden llegar a ser pesadas y dificultar demasiado la lectura, y un escritor que pretende llegar a su público no debería ponerle las cosas demasiado difíciles, porque se corre el riesgo de que este se canse y deje de leerte. Hay gente con pretensiones de intelectuales, que dicen que eso no está mal y no sirve sino para reafirmar que escriben cosas para unos “elegidos”, una minoría que no se da por vencida fácilmente en estas materias. Llámenme masa (que lo soy la mayor parte del tiempo), pero prefiero que me lean y me entiendan cuantas más personas posibles, mejor. Porque como bien decía Carver en lo citado, yendo a las últimas frases: “El escritor no necesita de juegos ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores”.

El otro día se hablaba de hacer avanzar una historia, ahora de hacer sentir cosas a los lectores, sin necesidad de ponérselo difícil… Poco a poco llegaremos a entender cabalmente cómo le gustaba a Carver escribir, y además, lo que yo también considero importante, cosas que intento adaptar. Recuerden que esto son selecciones hechas por mí para mostrar un punto de vista subjetivo de Carver…

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