Limpiar no se le pasaba por la cabeza…

…pero vivir en una casa de limpieza más que cuestionable, seguía siendo un inconveniente. Y aunque no tenía nada en contra de las arañas, verlas un día sí y otro también deambular por la moqueta estaba empezando a mosquearle. Además, aquello le hacía pensar que la moqueta debía de estar atascada de bichos microscópicos y no tan microscópicos y millones de bacterias y cosas vivientes y nocivas para su salud. Notaba incluso que le picaba la cabeza. Cada vez más. Si seguía rascándose se haría heriditas y las bacterias, todas las que quisiesen y más, tendrían vía libre para entrar en su cabeza. Dentro. Porque no se conformarían con el cuero cabelludo y el pelo. No. Si veían una abertura en su piel aprovecharían esa oportunidad sin dudarlo y atravesarían la puertecita al paraíso. Lo entendía. Si ella fuera parásito, microbio, bacteria, insecto microscópico o no tan microscópico, bicho en general, aprovecharía semejante oportunidad. Era como mudarse de las afueras al pleno centro de la ciudad. Donde la comida era mejor y las vistas más bonitas. Ella misma quería mudarse, vivir en otra casa. Una casa con mejores vistas y mejor posicionada. Sin más seres vivos que ella misma. Sin moqueta. Sin arañas. Sin posibilidades de que montasen un centro comercial dentro de su cabeza, y su pelo fueran los accesos. Limpiar, sin embargo, no se le pasaba por la cabeza. Solo los bichos.

2 comentarios sobre “Limpiar no se le pasaba por la cabeza…

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