Rima XLII

Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas;
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.

Cayó sobre mi espíritu la noche,
en ira y en piedad se anegó el alma.
¡Y entonces comprendí por qué se llora,
y entonces comprendí por qué se mata!

Pasó la nube de dolor…. Con pena
logré balbucear breves palabras…
¿Quién me dio la noticia?… Un fiel amigo…
Me hacía un gran favor… Le di las gracias.

Y yo se las doy a un Bécquer que cada día que leo algo suyo me conquista un poco más.

Mis clases de literatura del s.XX no son lo que yo hubiera esperado en un principio… pero no puedo negar que son didácticas, que vemos poesías extraordinariamente bonitas, que las comparamos con la teoría que el profesor nos da de un modo más o menos efectivo… que aprendo, en fin. He querido subir esta poesía de Bécquer que vi ayer y que me encantó. El profesor hizo un análisis de ella muy interesante. Yo destacaré de todo lo que dijo cómo Bécquer describe espléndidamente las emociones que suscita una pésima noticia, así como nos dice quién fue el portador de dicha noticia, pero en ningún momento la comparte más allá de una leve sugerencia. ¡Tanto revuelo por una noticia y el autor nos deja con las ganas de saber cuál es! Magistral.

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