Libros de Star Wars

Supongo que no es sorprendente que a estas alturas de mi vida, a pesar del supuesto bagage literario y cultural que tengo y debo ostentar (que no es ni la mitad de lo que otra gente de mi edad acumula pero no me preocupa), me haya enganchado como una vulgar (de vulgo, pero no necesariamente despectivo) adolescente a los libritos de aventuras que hay por ahí de Star Wars. Digo que no es sorprendente porque mi mente pedía a gritos lectura fácil y entretenida – ¡por Dios! – después de una espeso y largo periodo de elaboración de un TFM totalmente prescindible y absurdamente elaborado.

La serie de libros de Star Wars que estoy leyendo, en particular, ha sido escrita principalmente por un señor que se llama Jude Watson, y narra las aventuras del joven Obi-Wan Kenobi desde que está a punto de cumplir trece añitos cuando, tras una larga temporada de entrenamiento en el Templo Jedi de Coruscant y ya le toca convertirse en padawan antes de que se le pase la edad, se cruza con un imponente y distante Qui-Gon Jin, que se resiste a aceptarlo como aprendiz. Por supuesto, ya sea en calidad de maestro y padawan o simplemente de conocidos con un extraño, pero fuerte vínculo, esta pareja pasa por una serie de aventurillas a los que me entrego sin más animo de ocio y que, lo admito, disfruto como una cría.

Supongo que el atractivo radica en la simpleza que contienen estas narraciones prácticamente lineales, sin apenas sorpresas reales, donde la psicología de los personajes es bastante plana, aunque se presenten constantes instrospecciones. A pesar de todo, la simpatía de los personajes y el grado mínimo de intriga, hacen estos libros bastante disfrutables. Si pasáis por una crisis como la mía, los recomiendo.

Me voy a dormir ahora escuchando un tema de la banda sonora del episodio I de la Guerra de las Galaxias, La amenaza fantasma. Sé perfectamente el deplorable producto que supuso esa película para los fans de la trilogía original. Yo no lo cuestiono: es un hecho que deja mucho que desear. Pero a mí me pilló jovenzuela cuando la estrenaron, de modo que me gustó bastante. Además, la banda sonora – como era de esperar dados los antecedentes de las películas antiguas y de la demostrada habilidad compositiva de John Williams – no tiene desperdicio. Aquí dejo el architema de esa película. Creo que era lo que más nos gustaba a todos y es, posiblemente, la mejor escena de toda la película: cuando Qui-Gon Jin y Obi-Wan Kenobi estaban frente a Darth Maul y se observaban expectantes, justo antes de la pelea que había de suponer – aunque entonces los espectadores no lo sabíamos – la muerte del sabio Qui-Gon Jin. Solo ese momento, ese sostenimiento de miradas, cual duelo que es, y esa música de fondo pero envolvente… Escalofriante.

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