En todas partes como en casa

Si viajar sola me sirve para poner mi vida un poco en perspectiva, maravillarme de paisajes, gentes, similitudes y diferencias que observo, pensar en mis cosas, sentirme orgullosa de mis capacidades de navegación y comunicación, etcétera; viajar con mi madre tiene otro punto de revelación de tipo más terrenal… ¿E igualmente importante tal vez?

Mi madre es buena compañera de viaje, en general: se deja llevar y camina lo que haga falta sin quejarse. Además tiene un sentido del humor peculiar y una risa contagiosa que convierte ratos sin mayor importancia en verdaderos entremeses de comedia.

Sin embargo, a menudo, mi madre también me obsequia con puntos de vista personales sobre cuanto vemos y pisamos. Tiene ella como pasatiempo favorito compararlo casi todo con casa: “Esto también está en Valencia”, me dice cuando vemos fuentes de colores cuyos chorros de agua se mueven al compás de la música; o “esto allí es igual”, cuando vemos medios de transporte que me llaman la atención; o “esto en casa es más barato”, cuando posibles actividades o comidas se nos presentan; o incluso “pues estoy harta yo de comer esto allí… “, cuando nos ofertan mejillones como el plato típico de la zona…

De este modo, a fuerza de escuchar sus puntos de vista críticos y nostálgicos, he llegado a la inevitable y terrenal conclusión de que tal vez Valencia esté muy bien, y de que viajar puede servir, no solo para abrir los ojos y la mente a nuevos caminos, sino para apreciar mejor lo que se deja atrás. De este modo, abogaríamos por el viejo dicho de que, como en casa, en ningún sitio.

Por otro lado, una posibilidad interpretativa diferente de estas valoraciones podría ser que mi madre ama tanto nuestra casilla de salida, que en todas partes busca un punto de conexión con ella, de modo que se siente en todas partes como en casa, a pesar de hallarse a cientos de kilómetros de distancia… Tal vez ese es el espíritu de una verdadera ciudadana del mundo…

Así, entre unas cosas y otras, me hallo yo con una crisis personal, que parece ya que soy propensa a ellas, y no sé cómo interpretarlo en mi caso… Tal vez se me cure viajando más, tal vez viajar más es precisamente contraproducente… Ay, ay, los problemas del primer mundo…

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