Diario de una escritora en pijama – 1

Querido diario:

Así empiezan los diarios, ¿no? ¿O así empezaban antes? ¿tal vez? Ni idea. El caso es que he decidido escribir un diario, o escribirte, si juego a que le hablo a la libreta, o sea a que te hablo… No sé todavía si le voy a hablar al diario personalmente. En verdad me parece raro. Yo creo que no, yo creo que voy a escribir conforme me viene lo que sea y ya está. Pero bueno, que me he decidido porque muchos grandes escritores lo han hecho antes que yo, de manera que si quiero empezar a tomarme en serio a mí misma como escritora, tal vez debería ponerme a ello.

Estoy algo nerviosa, con esto de la libertad que da un diario. O sea, no hay un tema concreto, o sea que es como un desierto de posibilidades. Intimida un montón. Pero supongo que puedo limitarme a escribir sobre lo que he hecho durante el día. Hoy me he levantado tarde, blablabla. Me estoy aburriendo a mí misma de pensar en escribir eso. Y que no creo que Kafka o Tolstói o Wirginia Woolf, cuando escribían su diario, hicieran eso de narrar los pormenores de su día. O al menos no solo eso. Tal vez ayudaría leerme alguno de esos diarios, como investigación, para saber de qué escribe un gran escritor en su diario…

Pero me da pereza, tengo tanto que leer, y eso que llevo mucho leído últimamente. No sé, a veces me engaño pensando que lo mismo puedo ser capaz de mal leer los grandes clásicos porque ya le he dado caña a unos cuantos, luego me desengaño, me doy cuenta de que, no solo es imposible, es que además un despropósito muy grande. Si me pasara toda la vida despierta leyendo, sin descanso y uno tras otro, todos libros que han recibido el cuño de “clásico de la literatura” lo mismo me convertía en una nueva Quijote. Una Quijota. Ahora están muy pesados con eso de repetir todo colectivo en masculino y femenino. Lectores y lectoras (¿o debería decir “diarios y diarias”? ¿A quién he dicho que le hablaba yo aquí?), leedme con atención cuando digo que todos los escritores y escritoras que han escrito algo que vale la pena leer, seguramente no pudieron leer todos los libros y libras de la historia de la literatura.

O sea, es leer o vivir.

Aunque dicen que leyendo se viven otras vidas. Pero bueno, que no, que hay que dormir, comer, cagar, trabajar de vez en cuando, mal que nos pese… Porque no, no se vive de leer o escribir. Tal vez podría intentar trabajar de crítica literaria. Escribir sobre lo que leo y que me paguen, y que luego haya gente que lea sobre lo que yo escribo sobre lo que he leído. Conforme lo digo me parece un disparate, pero sé que hay gente que hace eso como trabajo. Lo de escribir críticas o reseñas literarias, no lo de leer. Aunque bueno, los críticos y críticas y reseñistos y reseñistas técnicamente viven de lo que leen… o más bien de lo que escriben sobre lo que leen… No sé, me estoy mareando. Tal vez esto no es lo que los grandes como Tolstói o como Woolf hacían en sus diarios, pelar la pava en torno a un tema que ni siquiera estaban seguros de cuál era… Sí, tal vez debería leer los diarios de alguno de esos grandes escritores primero, y luego, si eso, aventurarme a escribir el mío. Pero entonces tal vez pecaría de querer copiarles, aunque sea inconscientemente. No sé, copiar el estilo, la temática y tal. Plagio encubierto, vamos. Aunque en arte se habla de inspiración y tener influencia de.

Creo que lo voy a dejar por hoy. A ver qué me apetece escribir el próximo día. Yo creo que para ser el primer día que escribo en mi diario, no está mal. Ea.

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