Diario de una escritora en pijama – 3

Querido diario:

Haruki Murakami tiene un libro donde habla de correr. El hombre empezó a escribir y a correr más o menos al mismo tiempo, poco cumplir los 30 años. Al decidirse a escribir, a darle una verdadera oportunidad a eso de escribir, decidió traspasar el bar que tenía y que, además de mantenerle económicamente hasta la fecha, también le mantenía activo. Así pues, cuando dejó de trabajar en la restauración, no tardó en notar los efectos de la vida sedentaria que puede ser la del novelista. Por eso empezó a correr, para aplacar su naturaleza a engordar. Creo que voy a hacer lo mismo: no tanto salir a correr, sino a culpar a la vida sedentaria del escritor. Diré que la cantidad de kilos que he cogido no tiene nada que ver la barbaridad de mierda (y no mierda, estoy comiendo más o menos sano la mayor parte del tiempo, en verdad mi madre estaría orgullosa de mí a ratos) que estoy comiendo estos días, sino con eso de plantearme ser escritora de verdad.

El otro día hablé con Cristina. Se enteró de que mi lavadora estaba rota y me preguntó si quería usar la suya hasta que pudiera comprar otra. Qué maja. Le dije que no creo que haga falta. En verdad, con esto de estar en casa en pijama prácticamente todos los días, ha disminuido mucho la cantidad de ropa sucia con la que me junto. Eso y no tener que ir a trabajar a la oficina y luego cambiarme cuando llego y luego cambiarme otra vez para ir al gimnasio… Estaré más gorda, pero estoy más tranquila. Solo falta que consiga escribir mi primera novela, mandarla a un concurso, ganar el concurso, que me publiquen la novela y que sea un éxito, con lo que podré seguir viviendo en casa en pijama, tranquila, a largo plazo.

Por si acaso no es el caso, estoy empezando a buscar trabajo. No tanto buscar, sino mirar las páginas de anuncios. Rosa dice que no me agobie todavía, que está todo parado, y yo confío mucho en Rosa. Aunque el hecho de que me agobie no viene tanto del tema del trabajo, como del tema de la novela. Ayer tuve una especie de idea. Pero luego me distraje mirando mierdas en Twitter y al final la idea se esfumó del todo. Aunque nunca se había llegado a formar… Haruki Murakami dice en su libro que la gente le elogiaba con que tenía mucha fuerza de voluntad por eso de salir a correr todos los días sin falta. Pero él dice que no se necesita tener fuerza de voluntad para hacer algo que le gusta. Tal vez lo de tener ideas y escribirlas no me gusta lo suficiente. Si es así mal vamos en mi nueva meta laboral. Pero no, no puedo dejarlo estar tan pronto. Mañana mismo me pongo a pensar en ideas y darles forma. Pero de verdad… Como si son circunferencias o triángulos… ¡Juas, qué idiota soy!

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