A un caracol

Atraviesa lento y decidido
el camino. Ha llovido
y asoma el sol tímido, mas
reina todavía la humedad
y la tregua del agua aprovechando,
avanza el caracol sin descanso.
Parece que lo tiene claro
y que al otro lado
quiere llegar.
Mas, ¿llegar? ¿Por qué allá va?
¿Qué le llama a la otra vera?
No debe de ser su casa,
pues consigo la carga…
Mas ¡oh, cuidado!
¡Ánimo, acelera el paso!
¡No importa tanto mi intriga,
como que te des prisa
pues no eres el único que al sol
saca los cuernos, caracol!
Ahí vienen los hombres
gigantes, ciegos y torpes.
Corre, caracol, corre,
llega pronto a tu destino,
resguárdate del camino
y evita así que te pise
un pie insensible,
implacable, cruel y ciego.
Que no te llegue la hora antes de tiempo.

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