Diario de una escritora en pijama – 5

Querido (supongo) diario:

Con eso de leer el libro de Haruki sobre correr y escribir, pensé en lo bien que estaría intentar crear eso de un hábito. Mírame, hablando del gran escritor japonés en primeros términos. Haruki esto o Haruki aquello, como si lo conociera, ¡ja! Bueno, que los hábitos, dicen, hay que crearlos: hay que repetir algo durante un número determinado de días para convertirlo en hábito. Me suena que leí veintinua veces en algún lado. No recuerdo la fuente, lo mismo era una de esas imágenes de frases positivas que circulan en Instagram y en Pinterest. Agh, qué rabia me dan. Y desde que leí a Haruki hablando de su hábito adquirido de levantarse temprano y correr y luego trabajar toda la mañana escribiendo sus novelas, pensé: pues eso es lo que necesito yo, proponérmelo. O sea, ya que he empezado con el diario, que era cosa de ser escritora de verdad, lo mismo tengo también que crear un hábito de escribir, para seguir por el buen camino.

Llevo cuatro días saliendo a correr todas las mañanas nada más despertarme. Bueno, no nada más despertarme. Lo primero que hago al despertarme es deambular por la casa bastante adormilada pensando en que soy idiota por haber salido de la cama, con lo bien que se está allí. ¡Pero no, tengo que salir a correr y el primer paso para eso es levantarme! Así que paseo por la casa, cada día más cansada que el anterior porque resulta que eso de correr cansa la vida, y finalmente me hago a la idea y abro una ventana, para ver qué tiempo hace fuera y que me dé una bofetada el aire fresco, y entonces me visto acordemente y me voy a correr. Quien dice correr, dice andar rápido dando saltitos amortiguados sobre la punta de los pies. Yo no sé eso qué efecto va a tener eso en mis rodillas y tobillos a largo o incluso corto plazo. Posiblemente me fastidie todas las articulaciones posibles porque yo no he corrido en mi vida y esto de empezar a estas alturas debe de ser lo más contraproducente que podía hacer. Probablemente darme a las drogas supondría menos estrés para mi cuerpo. Pero oye, si Haruki lo hizo, lo hace, lo hizo (no sé si lo hace todavía o qué, tiene que tener una edad muy avanzada ese señor admirable), pues yo también puedo, ¿no?

Después de correr debería sentir las endorfinas que dicen que produces cuando haces ejercicio, y a veces me da la sensación de que una pequeña dosis se me libera por el cuerpo, pero yo creo que todavía no produzco las suficientes para que me compense el mal trago. ¡Porque en serio, el dolor es inmenso! Bueno, cuatro días llevo, manaña saldré otra vez, y pasado y al otro, y así hasta llegar a veintiún días y hacer el hábito.  

Y bueno, después de correr, escribir, ¿no? Que tampoco tengo mucho de qué escribir estos días. Alguna vez me han rondado la mente un par de días interesantes, pero no están listas para sacarlas del horno y empezar a darles forma concreta. Así que bueno, le estoy dando a la descripción, en general. De cosas, personas, situaciones, ¿por qué no? Ya digo que la cosa han sido cuatro días, ya veremos qué vamos improvisando próximamente. El otro día, Will me dio la idea de escribir relatos cortos y me recomendó una página web donde proponen ideas o prompts, que llaman. Yo no tenía ni idea de que Will escribiera, pero mira, la vida le da a una sorpresas. Resulta que no es solo un chico guapo (pero guapo guapo), sino que además parece que tiene cerebro que usa. Aunque bueno, tampoco está demostrado. Lo mismo tengo que quedar con él y tener una conversación que toque algún tema más allá de qué series que está viendo ahora.  

Por cierto, que vi ayer una peli que me hizo pensar. Se llamaba Jojo Rabbit y me gustó mucho, me pareció que estaba narrada con mucho gusto y tenía bastantes gags y bromas graciosas, pero al ser la perspectiva del niño, y un niño perteneciente a las juventudes hitlerianas, nada menos, me hizo pensar en cómo a menudo uno da por sentado su punto de vista y lo que tiene a su alrededor, sin pensar en que hay posibilidades de que su punto de vista sea el equivocado. Me pregunté si mi punto de vista respecto a mi vida y mis creencias eran equivocados, que hasta ese momento no me lo había planteado demasiado. Pero enseguida dejé de pensar en eso, porque pensar en eso me dio mareo. Ya si eso otro rato.

Lo dejo por hoy, que estoy cansada y mañana me toca salir a correr pronto otra vez…

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