Diario de una escritora en pijama – 12

Hoy he intentado leer unos cuentos de Woody Allen. En realidad he conseguido leer como tres de ellos, pero no me han terminado de gustar. Y mira que he cogido el libro con cierta predisposición y con ganas de que me gustase. Tal vez ese ha sido el problema, que tenía una idea previa formada, un sentimiento de que me iba a gustar cómo escribe el señor Allen. Y sí, escribe bien, pero su sentido tan absurdo del humor se me escapa. Además, siempre está matando a mujeres en sus historias. O sea, en 2 de las 3 historias que he leído de él. Parece que hay fijación entre el odio hacia el padre y la muerte de la mujer y esta muerte, a su vez, transmite como un alivio.

Mírame, tres cuentos y ya me forjado una opinión negativa bastante fuerte. Tal vez luego le dé otra oportunidad y lea otro par de cuentos, a ver qué pasa.

Hoy hace algo de sol fuera, pero me da igual porque no puedo salir. O sea, técnicamente puedo salir, no hay nadie apostado en mi puerta haciendo guardia para impedirme que cruce el umbral, pero desde la última vez que salí, vez que ya fue un poco traumática, han pasado varias cosas que me desaniman a salir.

Por un lado, las temperaturas han bajado bastante y yo no estoy preparada para eso.

Por otro lado, me ha entrado algo así como una depresión que me rompe la motivación de hacer cosas. A veces miro a través de la ventana y pienso: ¿Recuerdas cuando salías a correr, casi diariamente, como decía Haruki, y escribías principios de historias de calidad decente y tenías cierto control sobre tu vida?

Mucho ha llovido desde entonces. Literalmente.

A veces miro al patio interior del edificio y pienso que las ratas, ardillas y palomas que viven allí bastante tranquilas comiendo lo que surja de las ramas de los árboles y de los contenedores del vecindario, y que lo mismo yo podría aprender a vivir así de tranquila. O sea, sin preocupaciones, no comiendo de las basuras.

Por ejemplo, mañana podría intentar salir a la calle otra vez, sin forzar, a darle una vuelta a la manzana.

En dos días podría aventurarme a ir al parque que hay dos calles más allá y dar la vuelta por allí.

En tres días podría ir al garaje de tres calles más allá y ver si tienen un coche de segunda o quinta mano a la venta, comprarlo e irme en un viaje sin destino concreto, a vivir la carretera, a lo Jack Kerouac.

De momento voy a por un libro y a tirarme al sofá a leer. Pero otro, ya tengo bastante de Woody Allen por hoy.

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