Confesiones de una escritora en pijama

Hoy me dedico a hacer, no una entrada al uso (si es que yo hago de eso), sino una serie de confesiones.

Primero: hace tiempo que no llevo pijama porque hace tiempo que no paso por casa. Sí, podemos decir que he superado mi fase agorafóbica, o al menos está en pausa. Eso sí, llevo una cantidad de ropa muy limitada en bucle, así que, en cierto modo, es como si fuera en pijama de lo repetitiva y cómodamente que visto.

Segundo: hace tiempo que juego a diluir la frontera entre ficción y realidad en mis escritos, de manera que mucha gente me pregunta por hechos sobre los que escribo pensando que son completamente reales. Me explico. Hay gente que me pregunta¿Con Will qué? ¿Will y tú qué? ¿Will es real?”.

A todos aquellos que os preguntáis eso mismo y no me lo habéis hecho llegar directamente, diré: Will existe pero no se llama Will, asimismo Will y yo nunca seremos algo (a thing, que dicen en inglés), pero él todavía no lo sabe, ni falta que hace.

Y es que hace tiempo que decidí inventarme un personaje de mí misma para no tener que hablar sobre mí directamente, porque considero que mi privacidad es algo importante. Vamos, que me gusta tenerla. De igual modo que no me gustaba que, cuando vivía en el pueblo donde vivía antes, todo el mundo parecía tener que estar al tanto de mis idas y venidas, no me gusta que todo el mundo en Internet tenga acceso a datos que yo considero que son de mi vida privada.

Como es de esperar, inicialmente ese personaje tenía algunos rasgos y vivencias compartidos conmigo, suficiente para que pareciera yo, pero sin ser yo del todo.

Sin embargo, como era de esperar también, finalmente casi he acabado convirtiéndome en ese personaje – inciso para enfatizar: ¡yo me he convertido en ese personaje! -. Con lo que he caído en la cuenta de que en el mundo en que vivimos de redes sociales (en las cuales yo me muevo de buena gana), la privacidad de alguien que quiere tener una persona pública es limitadilla. Así que tendré que asumir que Internet es como un gran pueblo y ya está, supongo.

Tercero: hace tiempo que escribo un diario paralelo al que publico aquí. Ese diario es más personal, por supuesto, y supongo que no es ninguna sorpresa. Pero así como no tengo intención de renunciar a él ni convertir este Diario, el de la escritora en pijama, en algo igualmente personal, sí que me planteo escribir aquí cositas más personales y sin miramientos de admitir que es de mi vida de lo que hablo.

O sea, Will seguirá siendo Will (voy a seguir sin darle su verdadero nombre, no sea que se dé por aludido y se entere antes de tiempo de que nunca seremos a thing, lo cual ocasionaría una conversación que no tengo intención de tener de momento…) Pero al mismo tiempo no tendré miramientos de contaros que estoy de viaje por Europa y escribiendo mucho, pero lo que se dice escribiendo un libro-libro, la verdad es que no.

Lo cierto es que me apetece hablar más sobre mi proceso creador/creativo y me gustaría hacerlo sin tantos tapujos. Y conste que esto es por pura pereza, ¿eh? ¡Es más fácil retratar la realidad que adornarla y disfrazarla!

Por último: confieso que hace tiempo que sueño con ella y solo sé que se llama Noelia… No, en serio, hace tiempo que vivo en una crisis continua que es mi vida, en la que, a lo tonto a lo tonto, van pasando cosas, y bueno, pues lo mismo os voy contando más de ella abiertamente. Al fin y al cabo, hay que vivir para contarlo, ¿no?

¡Ah, y también confieso que no me arrepiento! ¡De nada!

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