Diario de una escritora en pijama – 20

Ayer no escribí porque estaba lloviendo y me dieron ganas de tirarme en el sofá y cubrirme con una manta y perder el tiempo en las redes sociales.

Llevo mal esto de ceñirme al plan de escribir. Lo gracioso es que sí que escribo sobre por qué no escribo.

Paradójico hasta el paroxismo.

¡Qué bonito me ha quedado eso!

No, en serio, no estoy escribiendo demasiado, por lo menos ficción, pero he leído un poco y eso también es bueno.

Me compré el otro día un libro sobre el método Montessori. No porque quiera trabajar en educación infantil y especializarme en ese método. Ni loca.

Tampoco porque quiera tener un crío propio y quiera aplicar esa metodología a la hora de criarlo. NI LOCA.

No, lo compré por Melina. Porque el otro día me habló del tema, porque ella SÍ ha tenido un nene, y ella SÍ que pretende utilizar esa metodología. Y yo, que soy muy maja, vi el libro, me acordé y lo compré. Un día de estos la veré y se lo daré.

Mientras tanto… pues me lo he leído. La verdad es que me ha sorprendido y, en general, me ha gustado. Al parecer es un método la tela de famoso pero, al parecer también, la tela de pijo porque los colegios que la siguen son privados, lo cual, al parecer también, no era el propósito de su autora cuando lo ideó.

Cosas que pasan: alguien tiene una buena idea con un propósito social y luego llega el sistema y la explota para un fin económico.

El caso es que me llamó la atención eso que se supone que hacen en Le Case dei Bambini (las casas de los niños) de tratar al crío como un individuo, es decir darle libertad para que explore y aprenda a trabajar por sí solo y que se exprese, y no atosigarlo con expectativas de adultos.

Me recordó a una película que vi hace un par de semanas sobre un psicólogo llamado Dr. Ronald Laing. Que por cierto, Dr. Laing era de Glasgow (ja) y estupendo que fue interpretado por David Tennant en la película. Esta, Mad to be normal de 2017, da una somera visión sobre la vida y trabajo de Laing.

Bueno, que según la peli, Laing defendía una idea similar a la de Montessori: la de dejar espacio a los internos en su centro (gente con esquizofrenia) y, también, evitar los psicofármacos lo máximo posible, para darles la oportunidad de expresarse, aunque fuera a su manera, esa que la gente “normal” no entendemos.

Y es que me gustó especialmente la idea de tratar a los internos como individuos que tenían una forma diferente de relacionarse y expresarse.

Igual que los críos pequeños (hablo de bebés de hasta 3 años, cuando todavía no han sido demasiado estropeados por el ambiente) tienen su manera peculiar de ver el mundo y expresarse.

Igual que las personas que tienen necesidades especiales o diferencias en su forma de aprender, perciben el mundo – y a menudo se expresan también – de forma diferente.

Cosas que pienso y me hacen pensar…

Bueno, pues al final he escrito algo. Nada de ficción, pero ya vendrá, ya.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s