Diario de una profesora interina

Hacía años que ni estudiaba, ni enseñaba lengua y literatura, que no leía literatura española e hispanoamericana, que no comentaba textos en profundidad, que no pensaba en figuras literarias o retóricas o en funciones del lenguaje, que no pensaba en el origen del léxico español y los métodos de formación de palabras, que no me interesaba en los textos más allá del disfrute personal o de la práctica lingüistica de alguno de los otros idiomas que estaba aprendiendo.

Y es que hacía años que había puesto mi lengua nativa y predilecta, así como mis conocimientos sobre ella (que eran grandes y profundos) en un plano muy secundario y hete aquí que ahora me encuentro inesperadamente en una situación peliaguda, teniendo que hacer juicios sobre la corrección de un escrito o su contenido, o más bien de decenas de escritos y sus contenidos, así como de intentar ser – o llegar a ser – de nuevo la experta filóloga que una vez fui.

La paradoja es que, tras 10 años de formación de instituto y universidad, me siento poco preparada, poco filóloga, poco profesora de lengua y literatura. Buscaba experiencias de vida antes de llegar aquí y ahora que he llegado, las experiencias recientes de mi vida han eclipsado y enterrado todo el saber y conocimientos adquiridos previamente. Es como una broma, como un sinsentido que no tiene mucha gracia.

Supongo que los conocimientos resurgirán o volverán a grabarse, a fuerza de voluntad y arduo trabajo, pero a la vez me gustaría que la vida fuera fácil y tranquila, porque justo estaba llegando a ese punto en que la tranquilidad me atraía tanto como la aventura.

Veo desde mi ventana una tarde soleada y florida, veo a los pajaritos y mariposas reveoloteando ahí fuera, oigo a los coches que van a algún lugar y a los críos riendo y marchando en sus bicis, mientras yo tengo mis posaderas bien asentadas en el sofá que comparto con innumerables libros y libretas, cuadernos y bolígrafos.

Esta entrada es la primera a mi Diario de una profesora interina, porque si bien he trabajado como profesora de español muchos años y en muchos contextos, es la primera vez que trabajo como profesora de lengua y literatura interina a alumnos de ESO y de Bachiller.

Siento que mucho depende de mí y siento que voy a necesitar sentarme a desahogarme más de una vez, y es que, de todas las cosas que he hecho a lo largo de mi vida para poder seguir adelante y estar más o menos sana mentalmente, escribir un diario ha sido la más consistente.

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