Somos marcas en la arena

Llevo unos días así un poco de desengaño vital, desesperanza, o tal vez solo agotamiento. El caso es que el otro día escribí esto y quería compartirlo, por si a alguien le toca o se identifica o me quiere decir: «¿A dónde vas Anabel? Relaja, tranquila, tómate una tila.»

Todo está bien, se aceptan sugerencias.

Conste también que justo acababa de releer el famoso monólogo de Segismundo (La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca, ya sabéis gran dramaturgo de los Siglos de Oro), que no es la obra más alegre del mundo, si bien es preciosa.


Somos marcas en la arena

Somos marcas en la arena
constantemente cambiantes,
constantes en su inconstancia.

Somos el viento que sopla y pasa
y no regresa y detrás deja apenas
el recuerdo de su presencia.

Somos nada aunque queramos ser algo
y ese algo nunca sea suficiente.

Dormimos y soñamos y pensamos
que soñando cambiamos
la realidad, la mejoramos,
pero los sueños, sueños son
y la realidad es despiadada.

Publicado por Anabel

Leo mucho. Escribo un poco. I read a lot. A write some.

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