Star Wars

Le encantaba verla llegar decidida, con una sonrisa en la cara que anunciaba que tenía algo nuevo que contarle. La clara luz matutina aclaraba su ya de por sí rubia cabellera y su blanca piel, dándole un aspecto muy sajón. Sonrió.

–          ¿Qué viste anoche?

Ella llegó a su lado y se sentó tras saludarle con una palmada en el hombro.

–          Star Wars.

Él no pudo evitar soltar una carcajada.

–          Cuando dijiste que te ibas a poner a ver clásicos del cine no pensé en esa clase de clásicos. ¿Cuál de todas?

–          Las tres.

–          ¿Te viste la trilogía completa? ¡Eso son unas cuantas horas!

–          Lo sé. Y he comprendido por qué a la gente le gusta tanto.

–          Y seguro que me lo vas a contar.

–          Seguro: es un cuento de hadas.

–          Brillante ¿Has llegado tú sola ahí?

Sonrió exageradamente, de modo sarcástico, pero no se desanimó por eso. Le encantaba la manera en que sus sonrisas aniñaban su ya infantil cara.

–          El caso es que hay un héroe, y un antihéroe. Cada uno con sus ayudantes. Ambos tienen un maestro que los apoyan (Ben Kenobi o el Emperador), ambos tienen un ejército detrás: uno de rebeldes, republicanos, frente al ejército imperial, organizado, profesional… ¿No te recuerda a muchas guerras desde el siglo XIX?  En el lado del bueno, como un lado más heterogéneo, que representa a la libertad, vemos también una mujer y un cazarrecompensas, ser fuera de la legalidad.

–          Pero todo eso es obvio ¿Qué sacas destacándolo?

–          No solo lo destaco porque sí: es la base de mi argumento. Siento las bases de por qué La Guerra de las Galaxias es un cuento de hadas con la más sencilla de las estructuras.

Noa se levantó un momento y Danielle le miró sorprendida.

–          ¡Eh!

–          Voy a por un helado. ¿Quieres uno?

–          Sí, vale.

Danielle se quedó allí parada, sentada Noa entraba en el bar para comprar los helados. Hacía un día estupendo, pero lo que más le gustaba de él era poder  estar con ella. Mientras le ofecía su cucurucho, la chica retomó su teoría.

–          El caso es que a pesar de ser un cuento de hadas, está repleto de puntos destacables y es más complejo de lo que parece. Por ejemplo, que haya viajes por el espacio… ¿es porque la Tierra se queda pequeña? ¿Por el constante deseo del ser humano de no estar solo en el universo? ¿Por no ser el único que experimenta injusticias y opresión? Si esas injusticias se extienden fuera del planeta Tierra hablamos de algo totalmente universal, injusticias que han  existido siempre. Además, que la Tierra – a la que se le llama Endor, Tierra en élfico, planeta de origen de la joven princesa – sea el primer planeta que desaparece destruido por la Estrella de la Muerte, representa la idea de que los seres humanos son nada, la tierra es nada. La  tierra destruida frente a la antigua teoría geocéntrica. Por otra parte, esos humanos que no son nada, son capaces de hacer cosas increíbles, como rebelarse contra una súper dictadura a escala universal.

Le había costado un mes de llamadas, conseguir quedar con ella. Siempre le daba largas o no cogía el teléfono. Pero después habían quedado un par de veces y pudo comprobar que había valido la pena. Aunque era muy parlanchina, y quizá algo pesada a veces, tenía una mente brillante y una sonrisa preciosa.

–          Vale, veo que has pensado mucho en todo esto. Supongo que tendrás un análisis de cada personaje.

–          De los importantes, sí.

–          Empecemos con Luke.

–          Luke, figura mesiánica, harto evidente. Joven que hasta llegada cierta madurez no descubre su verdadera identidad y su papel importante en la salvación de la humanidad (incluye a los aliens claro) – añadió riendo, como si fuera algo obvio. Le hacía gracia cómo ella sola matizaba cuanto decía – Que se enamore de su hermana no es gratuito. Es joven y soñador, necesita apoyarse en otros y creer en el amor. Pero al descubrir que es su hermana, la unión se desecha automáticamente y él puede centrarse en su misión. Él, cual mesías, ser semidivino con una misión que cumplir, no puede entretenerse en distracciones humanas.

–          ¡No está mal! Espeso, pero interesante… ¿Qué me cuentas de Ben Kenobi?

Ella frunció el ceño un momento, intentando ordenar sus ideas… él saboreaba, mientras, el helado y los rayos del sol en su cara.

–          Ben Kenobi… el héroe siempre necesita ayuda porque la virtud tal cual nunca vence por sí sola. Por eso la ayuda de Han Solo será importantísima, porque no es un personaje bueno ni malo únicamente, sino complejo… porque hay más colores que blanco y negro…

–          ¡Ben Kenobi!

–          ¡Ya, ya! A ver, Ben Kenobi es el detonante de la anagnórisis de Luke. Si Luke era como Cristo, Kenobi es Juan el Bautizante y a partir de él inicia la carrera salvadora del joven… Igual que el Bautizante, el viejo jedi morirá poco después porque su papel ya se ha completo, ya ha pasado el testigo. Y con Yoda pasa parecido: es una fuente de conocimiento del pasado. Es la idea de que necesitamos del pasado para construir el futuro… no sólo es posible, sino necesario, aprender del pasado para poder usarlo… ¡Noa!

Noa abrió los ojos y la miró sonriente.

–          ¿Qué?

–          ¡Te estabas durmiendo!

–          Claro que no.

–          Estabas con los ojos cerrados.

–          ¿Sabes que puedo oír con los ojos cerrados?

–          Te estoy aburriendo…

–          ¡Qué va! – ella no parecía demasiado convencida, y su luz estaba menguando por momentos. Él la miró fijamente. – En serio que no. Sigue.

Esperó a que ella siguiera hablando, pero no lo hizo.

–          ¡Dani, sigue!

–          ¡No me llames Dani, que parece nombre de chico!

–          Es que lo es… – dijo riendo. – En serio, sigue. Han Solo, que seguro que te encanta.

Aún tardó unos segundos en seguir, pero enseguida volvió a coger fuerza, y comenzó a divagar felizmente. Noa sonrió.

–          Han Solo es, como ya he dicho, el gris de la historia, pero también hay una enseñanza moral en él. Al decidir ayudar a la rebelión, habiendo vencido las tentaciones de la recompensa inmediata, es recompensado con el amor de la princesa, que además de ser princesa, es joven, hermosa…

–          Discutible.

–          Discutiblemente hermosa – matizó ella – y rica… la recompensa después de haber hecho lo correcto es superior a la que habría tenido antes. Además se introduce el amor con ellos. El amor es necesario como base de la esperanza de un futuro para la raza humana – no solo literal y físicamente, sino también de sentimientos positivos, frente a la existencia vacía y automatizada de los soldados imperiales y de Darth Vader o el emperador.

–          Has hablado mucho de los buenos… ¿y qué pasa con los malos? ¿Qué pasa con Darth Vader?

Ella se incorporó sobre su silla, como si hubiera tocado un tema importantísimo.

–          ¡Darth Vader es el malo!

–          ¡Increíble!

–          Calla. Es el malo, y en un principio aparece como típico y llano malo. Pero conforme avanza la historia descubrimos que fue bueno una vez, que amó una vez, que es el padre del bueno (flipante!), pero que sucumbió a la oscuridad… Sin embargo, al final acaba por anteponer la vida de su hijo a su gobierno en el lado oscuro… porque siempre hay esperanza de redención para la raza humana… Y como cuento de hadas, por supuesto, tiene que acabar bien.

Danielle calló finalmente y Noa la observó atento todavía por si aún quería seguir. Pero no siguió. Así que supuso el análisis por concluido.

–          O sea que, en general, te ha gustado.

Ella sonrió. Bendita sonrisa, pensó Noa. Notablemente destacada en el silencio… Le gustaba su voz, le gustaba su manera de pensar y de analizar las cosas, pero más le gustaba su sonrisa. Después de un extraordinario minuto de silencio en que se miraban fijamente, ella se levantó de reente, como si acabara de recordar algo, y después de coger su bolso y comprobar que no se dejaba nada, le dió un beso en la mejilla.

–          ¡Se me había olvidado que he quedado con Alex! Te llamo luego.

Y sin darle tiempo a reaccionar se alejó, dejándole con una sensación agridulce y la mejilla ardiendo.

Entender la poesía

«Ahora querida clase aprenderán otra vez a pensar por sí mismos, aprenderán a saborear las palabras y el lenguaje (…). No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (…). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería… son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos».

Maravilloso pensamiento que se subraya en esta película y en muchas otras de su estilo. No podemos ignorar que las palabras son una parte esencial de la vida. Constituyen un puente entre personas, como muchos lingüistas han apuntado. Y nosotros, como hablantes, más también como personas que viven, disfrutan y aprenden, debemos hacer un esfuerzo por dignificarlas.

Mi amiga Nerea y yo siempre discutimos sobre las reglas ortográficas y de gramática que la RAE se ve obligada a modificar por causa de los hablantes. Y es que son los hablantes los que hablan, los tiempo cambian y hay que aprender a adaptarse… Es un tema importante: más allá de la regla, no debemos olvidar que la palabra es sentimiento, no regla, y el sentimiento es voluble… supongo que llegado a este punto tengo que darle la razón a mi amiga. Por eso amo las palabras. Por eso he empezado a amar la poesía.

El día que abrí un blog

Ese día ha llegado y aunque no estoy demasiado segura de lo que saldrá de aquí, mi intención es ir subiendo cosas interesantes siempre relacionadas con mis pasiones principales: el cine y la literatura (y el teatro, obvio es).
Porque los libros son el conocimiento y el cine, movimiento. Junten ustedes eso y tendrán la vida ante sí.

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