Me pillaron en el baño cuando leí en Twitter que Gabriel García Márquez había muerto. Aquello supuso una cerrazón de tripas automático, aunque no supe muy bien por qué, y después de un rato infructífero, hube de resignarme a afrontar el mundo sin haber vaciado mis cloacas. Tras aquella doble decepción, llamé a mi amigo … Sigue leyendo